copy&paste etimologia sofá

sofa

The word “sofa” has Semitic origins. From the Online Etymology Dictionary:

1625, “raised section of a floor, covered with carpets and cushions,” from Turk. sofa, from Ar. suffah”bench.” Meaning “long stuffed seat for reclining” is recorded from 1717.

The American Heritage Dictionary has a similar etymology:

Turkish, from Arabic suffa, carpet, divan, from Aramaic sippa, absolute form of sippeta, mat

It then goes further, and describes the connection to the root צפפ :

ENTRY: spp.

DEFINITION: Also spsp and swp. To press down, cover, overlay. a. sofa, from Arabic suffa, sofa, from Aramaic sippa, absolute form of sippeta, a mat, perhaps akin to sippa, suppa, carded wool; b. Sufi, from Arabic sufi, (man) of wool, from suf, wool, perhaps from Aramaic sippa, suppa, carded wool (see above). Both a and b perhaps from Akkadian suppu, solid, massive, compacted (textile), verbal adjective of suppu, to press down, rub down a horse, derived stem of sâpu.

According to this theory the Hebrew roots צפצפ (meaning “to press”, the root meaning “to twitter, whistle” is not related) and צפפ (“to press, crowd”) are related to the word tzuf צוף – “bundle of wool” (which is not related totzuf meaning “honeycomb” or צוף meaning “to float”).

Jastrow connects these roots as well, and provides us with an example of the Aramaic cousin of “sofa”:

Brachot 25a: חזו הני ציפי דבי רב דהני גנו והני גרסי “look at the mats (tzifei) in the school house, some sleep thereon, while others are studying”

So if the root of “sofa” is with a tzade, why is the Hebrew word ספה sapa?

It seems to be a (mis)reading of Shmuel II 17:28:

מִשְׁכָּב וְסַפּוֹת וּכְלִי יוֹצֵר – “couches, sapot and earthenware”

Most sources interpret sapot as basins. According to Klein, the singular is saf סף (Shmot 12:22, Malachim II 12:14), but we do find sipa ספה for basin in Rabbinic Hebrew.

So why did sapa come to mean sofa? According to Klein and Stahl, this is due to the resemblance between the two words, and the proximity of sapot to mishkav in the verse above.

However, Kaddari in his new dictionary says that sapot does mean something to lie on, and is related to a different meaning of saf סף – “threshold”.

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copy&paste pesquisa sobre origens do sofá

Orígenes del diván

Carola Kweksilber

En los hechos, psicoanálisis y diván parecen estar casados, pero esto no responde a ninguna exigencia basada en la teoría sino en la más prosaica práctica. Este mueble era un elemento típico de decoración, y como Freud atendía en su casa, vino a sustituír la tradicional camilla del médico.

Su utilización fue objeto de diversas interpretaciones, convirtiéndose para muchos en símbolo del psicoanálisis; pero sus orígenes son otros y lejanos: el antecedente del nombre se encuentra en Turquía, alrededor del siglo VIII. Más adelante, el nombre de este asiento fue adoptado en Europa para designar a un sofacama típicamente occidental, de cuyo uso podrían encontrarse antecedentes, ya en el siglo VI antes de la nueva era.

Los orígenes

El término diván proviene de diwan, una palabra árabe de origen persa que tiene varios significados, pero cuya idea clave es la de reunión. Pasaba que el diwan era una sala con almohadones alrededor, donde se reunía el consejo del sultán y su tribunal, para resolver asuntos de Estado.

Este elemento de descanso formado por uno o varios colchones distribuidos a lo largo de la pared, surge en Turquía alrededor del siglo VIII.

Como derivado de esta primera acepción, también se le empezó a llamar así a un asiento con almohadones sueltos, siempre sin respaldo ni brazos. En opinión del profesor en historia del mueble Eduardo Julio Arteaga, no es casual que este objeto de reposo se haya originado en Medio Oriente, sino que responde a los hábitos que existían en el lugar. Plantea que, precisamente, las divergencias entre las costumbres de Oriente y Occidente constituyeron una causa por la cual la evolución de los asientos fue diferente en un lugar y otro: “En Europa la costumbre fue siempre usar para sentarse elementos que tenían una altura de aproximadamente 42 centímetros. Cuando surge la necesidad de que esta actividad fuera compartida por varias personas en un mismo espacio, aparecen los bancos, y ya en el siglo XVII, al ser éstos tapizados y con respaldos, se les empieza a llamar canapé. En cambio en Medio Oriente como la costumbre había sido sentarse en el suelo, surge el diwan, que es algo intermedio, un elemento más cercano a la cama”.

El término diván fue adoptado más adelante en Europa, para designar un estilo de sofacama típicamente occidental, aunque de menor altura que los tradicionales y con un respaldo más pequeño. De acuerdo con el planteo de Arteaga, la apropiación de nombres extranjeros era algo común en ese momento: “Los europeos sentían una especie de curiosidad y atractivo por todo lo que fuera lejano y exótico…Hubo un momento en que se puso de moda lo turco, entonces a muchos muebles de esa época les dieron nombres árabes; tal es el caso de la sultana, la otomana, la cama turca y el diván”. Pero, sostiene que el mueble que adquirió ese nombre no responde a las características del asiento original: “El diván actual tal como nosotros lo conocemos, es en el fondo un sofá cualquiera, porque es bajo pero no como los originales, que no tenían patas”.

Producto de una era de lujo en Europa, al diván se lo conoció con distintos nombres tales como chaise longue, couches, daybeds en los diferentes países. Se caracterizaba por tener un extremo levantado con forma de cabezal y era usado durante las horas del día como lecho de reposo, siendo preferido a la cama propiamente dicha. Este tipo de mueble aparece en Francia al comenzar el período de Luis XIV. En la Enciclopedia Gráfica del Mueble y la Decoración, Aronson plantea que en dicho país se lo consideró como el producto lógico de una era de lujo: Luis XIV había ocupado el trono de una Francia poderosa, con intenciones de convertir a su reino en el centro del mundo civilizado. En esas circunstancias, el tipo de vida francesa cambió, y las modificaciones abarcaron también el mobiliario. El estilo era barroco, suntuoso, de dimensiones amplias, muy masculino y perfectamente simétrico.

Con el paso del tiempo, al igual que los demás elementos de decoración, el diván fue variando de acuerdo a las modas.

En la época de Luis XV, se produjeron estilos más lujosos y femeninos por sus proporciones y su carácter ornamental. En los tiempos que siguieron, la chaise longue se desarrolló como una combinación de dos o tres piezas, algunas veces constituidas por dos bergères con un taburete intermedio, o una bergère grande con un escabel prolongado.

Durante la Revolución Francesa, se los tapizó más cómodamente. En Inglaterra estos muebles aparecieron con la Restauración, siendo reflejados en los llamados daybeds, que significa “cama de día”.

En América, la referencia más común corresponde a una especie de cama a lo largo de la pared.

De acuerdo con lo que plantea Shmitz en el libro Historia del Mueble, podría pensarse que existieron antecedentes del diván -estilo europeo- ya en el siglo VI antes de la nueva era: “Los antecesores de los romanos en Italia, los etruscos, poseen en el siglo VI a. de J.C., lo mismo que los pueblos primitivos de Grecia contemporáneos suyos, una civilización propia, que se manifiesta también en el moblaje. Sus muebles tienen en común con los muebles griegos arcaicos, la rigidez de la construcción y la estilización severa. Las representaciones de los lechos de reposo han llegado hasta nosotros en una serie de sarcófagos de arcilla, bien conservados. En ellos se ve a los esposos descansando juntos, en la mayoría de los casos”.

La ilustración que acompaña esta descripción del sarcófago en forma de lecho, muestra un largo asiento con un extremo levantado y patas, sobre el que aparece recostada una pareja. Las características de este elemento de descanso, podrían interpretarse como un antecedente del diván tal como se lo conoce actualmente.

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Revista al tema del hombre

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A duração

“A duração é um estado em que obstáculos não conseguem esgotar o movimento. Não é uma condição de repouso, pois a mera imobilidade significa na verdade um retrocesso. A duração é o movimento de uma totalidade organizada e completa em si mesma. Esse movimento está sempre se renovando. Ele se realiza segundo leis imutáveis e cada término dá lugar a um novo começo. O objetivo é atingido por um movimento na direção interna: a inspiração, a sístole, a contração. Esse movimento se transforma num novo começo tomando a direção externa: a expiração, a diástole, a expansão.

Os corpos celestes movem-se em suas órbitas e por isso sua luminosidade perdura. As estações seguem uma lei invariável de mutação e transformação, e por isso têm uma ação duradoura. Assim também, o caminho do homem que segue seu destino tem um sentido duradouro: desse modo o mundo se estrutura e ganha forma. Naquilo que dá às coisas duração pode-se reconhecer a essência de todos os seres no céu e na terra.”